Atlético de Madrid inaugura su estadio con victoria

El atacante francés Antoine Griezmann pasará a la historia como el autor del primer tanto marcado en la nueva casa del Atlético de Madrid, el estadio Wanda Metropolitano, que fue inaugurado éste sábado con el encuentro del cuadro colchonero frente al Málaga y que acabó con una histórica victoria por 1-0 para los locales.

Transcurrió una hora de partido antes de que el francés, que volvía tras dos partidos de suspensión, garantizara, con su tanto, que siguiera la fiesta inaugural del que de ahora en adelante será el feudo rojiblanco. La noche dio inicio con una breve, pero emotiva, ceremonia inaugural con un simbólico recuerdo a todos los estadios en que el Atlético ha jugado y la llegada desde el aire del balón con que se disputó el encuentro portado por un paracaidista del Ejército.

No paró en ningún momento la emoción en las gradas que animaron en todo momento a los suyos aún después de una maratónica jornada que inició a primera hora de la mañana con una multitudinaria fiesta en las inmediaciones del estadio que incluyó un ceremonioso izado de bandera – mismo que tuvo que repetirse pues salió de cabeza al primer intento – y la inauguración de la tienda oficial del club en el estadio y el polémico Paseo de las Leyendas, una colección de 152 placas conmemorativas con los nombres de los históricos con más de 100 partidos disputados con la camiseta rojiblanca y que abarca la mayor parte de la explanada principal frente al estadio.

El Paseo de las Leyendas fue, por mucho, lo más visitado. Aficionados invadidos por la nostalgia apiñándose en torno a la placa de Luis Aragonés intentando hacerse una fotografía y también los que no perdonan, que dedicaron la tarde entera a mancillar la placa dedicada a Hugo Sánchez, ‘enemigo’ de los colchoneros desde que abandonó la institución para fichar por el Real Madrid.

A varios metros de distancia del atacante mexicano, lejos de los insultos y los reclamos al aire por la traición, se encuentran las dedicadas a la historia reciente. Y entre ellos, Antoine Griezmann, que en su partido número 163 con la camiseta del Atlético de Madrid ha pasado a la historia como el primer goleador en la nueva casa.

Fue en el enésimo intento del equipo dirigido por Diego Pablo Simeone en que Griezmann pudo doblegar, por fin, al arquero malaguista Roberto, que hasta ese momento se erguía como lo más destacable del partido.

Y es que la novedad pasó rápido para el equipo colchonero, que poco a poco se fue acomodando en su cancha y en sus viejos hábitos. Aunque dominaban el encuentro ante un rival con escasos argumentos al ataque, los del Cholo hubieron de fallar una decena de intentos – y sufrir en el que prácticamente fue el único acercamiento de los boquerones al área de Jan Oblak, cuando Borja Bastón, canterano rojiblanco, estuvo a punto de arruinarles la noche en un mano a mano que el esloveno supo resolver con agilidad.

Fue la única ocasión en que el Málaga, en el fondo de la clasificación y urgido de puntos después de tres derrotas, hizo el amago de perturbar la alegría rojiblanca por el estreno – y también su sensación de serenidad al haber roto una racha de dos partidos consecutivos sin ver puerta.

El resto quedó en una cuestión puramente emocional; el sonoro grito de la afición cuando cerca del final, Fernando Torres entró a la cancha, el colorido de las 68,000 banderas rojiblancas ondeando en las gradas, o los fuegos artificiales con que el Atlético dio por bien concluida la jornada.

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